lunes, 24 de octubre de 2011

El Héroe del Steaua

Mayo de 1986. Sevilla está invadida de aficionados del Barcelona con motivo de la Final de la Copa de Europa que tiene lugar en el Sánchez Pizjuán. Los catalanes celebran con antelación la victoria, ya que enfrente tienen a un equipo humilde de Rumanía casi inédito a nivel internacional en el que jóvenes jugadores del Este buscan dar la sorpresa. El tiempo reglamentario termina con 0 a 0. En la prórroga no hay goles y todo se decidirá desde los once metros. Nadie conoce a Helmuth Duckadam. El portero para por primera vez en la historia los cuatro lanzamientos del Barcelona y el Steaua gana la Copa de Europa.

Octubre de 2011. En la ciudad deportiva del Steaua de Bucarest en Mogosoaia, a unos diez kilómetros de la capital rumana, nos espera Helmuth Duckadam; actual presidente del equipo y otrora héroe de la primera y única Copa de Europa del conjunto más popular del país de los Cárpatos. Tras caer lesionado inmediatamente después del partido, el ostracismo se instaló en el guardameta que lejos de los flashes y los aplausos se recluyó en Arad con su familia poniendo tierra de por medio con la ciudad y el equipo que le dió la gloria.

Sr. Duckadam, es un placer compartir con usted estos minutos. Han pasado 25 años desde el momento en el que su mano se hizo la más famosa de Europa. ¿Cómo recuerda ese momento?

El placer es mío. Siempre es un placer hablar con españoles, me hacen sentir como un héroe o villano (Risas). Recuerdo con mucho cariño la ciudad de Sevilla y regreso allí cada vez que me es posible y tengo oportunidad. Siento una gran emoción cuando la visito y cuando recuerdo ese gran partido en el que fui protagonista.

25 años es casi una vida. Hay que ver todo lo que ha cambiado la vida y el mundo desde esa fecha. Ya no hay Telón de Acero, los Ceaucescu fueron fusilados, en el fútbol todos tienen tatuajes y son más modelos que jugadores de fútbol...

La vida misma ha cambiado y como no el fútbol. Antes no teníamos tanto dinero ni reconocimiento. En honestidad y principios se ha perdido mucho, también en el fútbol aunque hay que destacar que en velocidad se ha ganado. Ahora se juega mejor y más rápido aunque en estética tenga mis dudas (Risas). Las cosas ya no se parecen en nada a antes...

Y tanto que han cambiado... ¿Quién le iba a decir que 25 años después sería presidente de un equipo de fútbol?

(Risas) Realmente mi labor como presidente no es la habitual. El dueño del club a nivel económico es Gigi Becali. Yo sólo soy la imagen del Steaua y represento al club pero sin labores ni ecónomicas ni ejecutivas, tan sólo protocolarias. Soy el enlace entre la prensa y el club y entre los jugadores y los que mandan realmente. Imagen y protocolo, nada más...

En España se ha emitido recientemente la tanda de penalties de Sevilla con la narración del compañero de la TV Nacional de Rumanía (ver link más abajo) en la que el "Bravo Duckadam" es constante y emotivo por parte del comentarista de su país. ¿Lo tiene grabado? Si es así, cada cuanto tiempo ve el vídeo?

Recientemente me han enviado un vídeo con el comentario en español y cambia mucho (risas). La verdad es que la he visto mil veces ese momento en el que por primera vez, un club humilde del Este ganaba la Copa de Europa. Es un gran honor y un orgullo.


Final Copa de Europa´86 FC Barcelona vs Steaua Bucuresti


En Sevilla nadie daba nada por el Steaua y de hecho, en la ciudad andaluza se vivió una fiesta previa de celebración de la que podría ser la 1ª Copa de Europa del Barça que al final no llegó por su gran actuación. Le aguaron bien la fiesta, eh?

Nadie esperaba nuestra victoria. (Risas) Al día siguiente, los sevillanos estaban muy contentos y nos felicitaban porque no querían que ganara el Barça. Los que fueron al estadio se fueron llorando con una gran decepción. Fue un golpe duro para ellos...

Tiene un récord histórico tras parar 4 penalties seguidos (todos los que se lanzaron) en una final de Copa de Europa. ¿Estudió a los jugadores en los días previos o fue algo espontáneo?

No estudié a ningún lanzador pese a que el Barcelona ganó en la semifinales al Goteborg desde el punto de penalty. Ni estudié a los jugadores ni el estilo de lanzar de los mismos. Me guié por sensaciones y todo fue muy espontáneo...

Y nunca en la historia se ha vuelto a repetir esto. Menuda hazaña...

Por esto estás aquí (Risas). Por lo que hice aquella noche hace 25 años. Fue la intuición y un buen estado de forma con dosis de fortuna las que me llevaron a esa gran hazaña.




La vida le jugó una mala pasada dos meses después del partido, ya que desapareció de la primera línea deportiva por una grave lesión. Se llegó a hablar de una paliza de miembros de la Seguritate por sus discrepancias con el hermano de Nicolae Ceaucescu o de una lesión en el brazo fortuita mientras jugaba en su casa de Arad con su hijo. ¿Qué ocurrió realmente?

Se habló y escribieron muchas mentiras sobre ello. (Se pone muy serio) Antes del partido tenía un aneurisma en el brazo derecho pero al no sufrir dolores no me había puesto en contacto con los doctores. Afortunadamente, dos meses después del partido empecé a notar unos fuertes dolores que me dejaron fuera del equipo. Los médicos descubrieron el aneurisma y pude curarme tras tres operaciones en Bucarest. Tuve que dejar la élite del fútbol pero salvé mi brazo derecho.

Antes nos referíamos a los cambios actuales en el mundo del fútbol. El aspecto económico ha cambiado y de que manera. Por hacer una comparativa, ¿cuánto recibieron del Steaua por ganar la Copa de Europa? Hay que destacar que el club pertenecía a la Armada en aquella época y por ende, al Estado.

Ceaucescu nos dió 110 dólares a cada uno y nos regaló un coche militar de la Armada de segunda mano que ya no utilizaba el Ejército. Un Jeep bastante gastado al que realmente no dimos mucho uso. (Risas)

Ecónomicamente, las cosas mejoraron en el país tras la caída del régimen comunista pero a usted no le fue bien tras su retirada del fútbol. ¿Es cierto que se vió obligado a vender sus mejores recuerdos de la final; los guantes y la medalla conmemorativa?

Quería cambiar de casa en Arad y me ví obligado a subastar en internet los guantes y la medalla por 3.000 dólares. Me arrepiento mucho. Me gustaría recuperarlos porque es el mejor recuerdo de aquella noche. Creo que va a ser imposible pero pagaría cualquier cosa por volver a tenerlos.





¿Qué conserva de aquella noche?

No me gustan las cosas materiales y la verdad es que no guardo nada a día de hoy de aquella final. Sólo los vídeos y el bigote (Risas). Daría bastante dinero para volver a recuperar los guantes, es lo único que me ilusiona conservar.

¿Cree que Messi tendría miedo de lanzarle un penalty en una final de Copa de Europa?

(Risas) Ahora no creo porque estoy con más peso pero si me preparo, igual tengo suerte (más risas). El Barça juega muy bien al fútbol pero no es bueno que no tenga rival. Eso es malo para el fútbol. Su manera de jugar hace que a día de hoy sea imposible repetir una hazaña como la nuestra.

Rumanía es un bello país pero también es un lugar en el que ocurren cosas extrañas como que un club como el Steaua -con mayor número de títulos y de apoyo popular en el país- se encuentre exiliado por la expulsión reciente a cargo de la Armada y no pueda disputar sus partidos en el Estadio Ghencea. ¿Qué ha ocurrido?

Han pasado 25 años desde nuestro triunfo y 22 desde que el régimen comunista de Ceaucescu cayó por desgraciadamente puedo afirmar a día de hoy que el comunismo sigue instalado de alguna forma aún en nuestro país. El Estadio Ghencea se construyó con el dinero recaudado por los militares por todo el país para el Steaua que era el equipo del ejército pero en la actualidad ya no lo somos y por culpa de los orgullos personales de algunos nos hemos quedado sin estadio propio pero para la temporada que viene esperamos volver a Ghencea.
Ahora estamos jugando en Buzau, una ciudad a más de 100 kilómetros de Bucarest. Los aficionados están muy enfadados porque no tienen dinero para viajar y seguir al equipo como local en Buzau. No nos pueden acompañar y cada quince días jugamos en terreno neutral.





A nivel nacional hay un declive con la selección nacional rumana. ¿Cuales son los motivos de la ausencia de la selección tricolor de las fases finales de los campeonatos del Mundo y Europa?

Hay que tener mucha paciencia con el equipo nacional porque hay muchos cambios y nua nueva generación y en breve llegarán nuevos talentos pero es necesaria la paciencia para volver a ser lo que fuimos.

Y en la porteria, ¿hay sucesión de jóvenes que puedan sustituir en la meta a ilustres como usted, Prunea o Bogdan Stelea?

Hay algunos jóvenes con mucho talento como Costel Pantilimon que juega en el Manchester City; del Steaua de Bucarest tenemos a Tatarusanu que va progresando mucho y probablemente será traspasado al Nápoles este verano; del Dinamo, Balgradean dará que hablar. Hay muy buena cantera y en breve se volverá a hablar muy bien de los porteros rumanos.

Y el torneo doméstico, la Liga1 de Rumanía. ¿Quién es el favorito? Steaua está lejos y en la Europa League tras la derrota en Israel se están complicando las cosas, no?

La Liga va a ser muy difícil. Todo dependerá de la distancia que tengamos que salvar al final de la primera vuelta. Estamos perdiendo muchos puntos tontamente. En Europa creo que pasaremos a la segunda fase pero más allá será muy difícil avanzar.

Para ir terminando, con la coyuntura actual es habitual el tráfico de jugadores por la Unión Europea. De haber podido ir a España en su época, a qué equipo le hubiera gustado ir?

(Risas) Por la ciudad me iría al Sevilla, por el entrenador me iría al Real Madrid y para ganar títulos y dinero ficharía por el Barcelona (Más risas)

Así que le gusta Mourinho?

Me gusta porque todos le odian (Risas) Alguien lo tiene que defender... Es un gran entrenador y muy diferente a los demás. Me gusta.

Helmuth Duckadam, ha sido un completo placer. Muchas gracias.

El placer ha sido mío. Gracias por acordaros de mi y venir a mi casa a visitarme.


jueves, 20 de octubre de 2011

Mis respetos para ellos

En Occidente nunca estuvo bien vista la familia Ceaucescu; es más, mientras en los colegios la figura de Franco pasaba inadvertida en las clases de sociales e historia, la de Nicolae era objeto de análisis... Los profesores, los informativos de televisión y hasta nuestros padres; todos se referían con desprecio al dictador comunista rumano.

En estos días en Bucarest, he aprendido muchas cosas que compartiré con vosotros en futuras fotos y textos pero antes y como adelanto, os dejo mi particular homenaje a Nicolae y Elena, porque paradójicamente, SIEMPRE olvidamos preguntar a los verdaderos protagonistas de su historia. Los muchos amigos rumanos que compartieron tardes y noches disolutas de interminables tertulias en los bohemios cafés de Lipscani me dejaron claro lo mucho que echan de menos a un hombre no tan malo para ellos y tan terrible para América y sus compinches de la OTAN. Jamás pensé que Ceaucescu serían tan querido por estratos sociales tan antagónicos. Farmaceuticas, periodistas, arquitectos, enfermeras, escritores, deportistas... Ellos padecieron aquella época de racionalidad y pobreza pero con orgullo y dignidad colectiva; ahora no están mejor al arbitrio de las mafias que controlan el país... Ya no hay pisos para todos, ni trabajo, ni desayuno-comida-cena, ni mes de vacaciones; pero eso sí, muchas banderas de la Unión Europea, coches de lujo para los que nunca estudiaron en la brillante Universidad de Bucarest y multitud de centros comerciales tan escandalosamente grandes como el capitalismo que los protege. Mataron al Dictador para tener que malvivir lejos de casa y bajo la "democracia" de los que nunca abrieron un libro...

 Descansen en paz con todo mi respeto y admiración Nicolae y Elena Ceaucescu.

lunes, 10 de octubre de 2011

Pura Euskal Herría

Los zafios e ignorantes paletos españolistas carentes de avidez intelectual y de sentido mundológico, suelen hablar con odio, desprecio y miedo sobre Euskal Herría. La amplia tierra de siete provincias que los repartos estatales entre los imperios franceses y españoles dejaron en tres para los gabachos, una; la más grande separada y foral y otras tres juntas en España llamadas lacónicamente Euskadi.

La tierra del euskera, es el lugar en el que se habla la lengua más indescifrable, fascinante y compleja del viejo continente. Aquella que quiso aniquilar la derecha NAZIonal Catolicista del Caudillo con bombas aliadas de Hitler y con toda la infantería militar y policial posible; golpeando, amenazando y matando a quienes se negaban a comunicarse en el idioma del Régimen. Una lengua con peculiaridades en cada territorio y con uniformidad cromática en la bandera e ideológica en la lucha por la libertad.

Esa Euskal Herría es inextinguible por muchas fronteras y límites que pongan los que paradójicamente se alian con una Unión Europea que nace con vocación de Estado Máximo Federal para competir con el gigante de Norte America. Tanto en Baiona como en Sara, Biarritz, Bera, Donibane Garazi, Pasaia, Gernika o Agurain se respira un ambiente euskaldún que se resume en un caracter duro, crudo e incluso tosco pero absolutamente afable y honesto. Sin pretensiones ni conveniencias. De verdad.

Cuando cualquier estúpido e ignorante insulta a un vasco, también ataca a quienes amamos el carácter sincero, claro y directo de la tierra del Euskera. No se deja de ser euskaldún por no nacer allí, ya que sus gentes te hacen sentir como en casa en cualquier rincón por recóndito que sea. En este blog viajero, en este oxígeno a la cárcel diaria que me brinda la red os recomiendo lugares para perderse por la tierra que me adoptó; EuskalHerría.

Si llegas desde el Sur, como decía un buen amigo de Amurrio, cuando veas que aparecen nubes tras el cruce de los tuneles estarás en nuestro territorio vascón; la frontera natural te da la bienvenida para llegar a la recoleta y pseudocastellana Gasteiz. Perfección urbanística coronada por la histórica Plaza de la Virgen Blanca y sus pequeñas calles adyacentes tan canallas como angostas. Sus parques y su política cultural con festivales tan reconocidos internacionalmente como Azkena dan el respiro necesario para percibir la vitalidad de sus gentes. Pero Araba es mucho más, la coqueta y ruda Agurain o la alegre Dulantzi sin perder de vista la patxarana Amurrio, donde se come y se bebe excelentemente.

Hacia arriba y llegando a Bizkaia, la industriosa pero cada vez más recatada Bilbo nos espera con muros de acero que albergan obras maestras y un casco viejo sencillamente mágico. Astuto, chuleta pero esbelto; el Bilbao Viejo te sumerge en callejas llenas de txikitos. San Mamés es cita obligada cuando juega la Reala y su trayecto desde Pozas, una grata experiencia txori-gorri. Pero aunque ellos crean que son lo único de Bizkaia, hay mucho más en este territorio en el que las playas de Bakio y Sopelana retan a las caribeñas.

El mejor pan de nueces y pasas está en la bella Balmaseda y los mejores txuletones en la combativa y bombardeada Otxandio. La subida del Urkiola te lleva hasta un Duranguesado en el que Elorrio y Durango muestran con orgullo sus vestigios históricos. El norte conduce al paraíso natural de Urdaibai en el que Mundaka con su ola surfera y Bermeo con su puerto altanero y su sabroso marmitako escoltan a la castigada Gernika. Ciudad altiva y guerrera que le ganó el pulso a los bombarderos alemanes y que recuerda el episodio más vergonzante de la reciente historia del fascismo español.

Si cruzamos el Oka hacia la margen izquierda llegamos a las portuarias Lekeitio y Ondarru. La primera sorprende por su isla con palmeras y la segunda por su arrogante puerto y casco histórico. Las mejores anchoas y bonito del mundo lo pescan sus arantzales para que lo envase la familia Agirreoa. Placer para el paladar. Al límite pero ya en Gipuzkoa, Mutriku y Zumaia dibujan la maravillosa línea cantábrica litoral guipizcuana en la que destaca Getaria. El txakolí por antonomasia nace en los viñedos de la tierra de Elcano. El ratón y sus jantokis a pie de puerto se quedan atrás viajando hasta la playa de Zarautz donde los surferos ensayan con arrojo ante la desafiante ola cantábrica.

La pelota y los frontones, el deporte rural y la bici pero, sobre todo las traineras tienen en vilo a los vascos. Hablar de remo, barcas o traineras es hablar de Orio. El orgullo de la ciudad y casi de la provincia no pasa su mejor momento pero pese a ello, el gualdinegro preside la balconada de la pequeña localidad costera en la que el besugo reina más que cualquier Borbón o Austria. La especialidad a la Oriotarra regado con un buen txakolí es un placentero y exquisto plato de obligado cumplimiento en este pueblo.

Hacia Donosti llegamos previa ascensión al Monte Igeldo que con su vetusto pero encantador parque de atracciones ofrece la mejor vista de la ciudad más elegante, guapa y bonita de Euskal Herria; Donostia. Primero la de Ondarreta con el peine de los vientos de Chillida y los sonidos de ultratumba que genera por debajo el oleaje, luego la coqueta Concha frente a la Isla de Santa Clara y; pasando por el Urumea y Kursaal, la Zurriola más surfera y canalla orgullo de Gros. Son las playas de San Sebastían, el litoral cantábrico en su máximo esplendor. Pero la ciudad es mucho más, es un sinfín de aromas y sabores que en la parte vieja destilan ambiente de pintxos, de tertulia y de fiesta. La Alde Zaharra toma el pulso a la ciudad abriendo el pasadizo urbanístico entre la Virgen del Coro y la Catedral y dando el ongi etorri a visitantes y lugareños. El Boulevard marca el camino a la bella desembocadura del Urumea con el imponente Kursaal como testigo. Estamos en Gros y escondido bajo el hormigón pese a conservar su rectángulo de juego yace Atocha. El lugar de las gestas dejó sitio a un residencial que mantiene los bares de tribuna y la misma forma del mítico estadio txuri urdin. Anoeta no es lo mismo, es un referente de vanguardia arquitectónica pero su fría pista de atletismo aleja al respetable del césped y banquillos. Antes de salir de la Bella Easo, es de obligado cumplimiento pasar por Amara y precisamente por la Plaza de Easo donde las okindegias más selectas ofrecen el mejor croissant del mundo. No hay otro como el que se factura en Easo.

Tras unos cruasans a la mañana, una gilda con un txako y una keler con un pintxo nos vamos a un bello rincon portuario; la bahía de Pasaia que esconde historias de disidentes, asesinatos impunes por el terrorismo de Estado y el recoleto Donibane con sus casitas saludando a la mar. De difícil acceso, Pasai Donibane merece un buen paseo...

De Pasaia a Hondarribi se tarda poco. Sus casitas pintadas cerca del mar y sus asadores alegran la vista y el estómago de quienes llegan a sus calles. Después de pasear por la parte vieja y por la ensenada fronteriza con Francia, bajamos hacia el centro de Gipuzkoa por la peligrosa A1 para llegar a Astigarraga, tierra de sidrerías y del mejor zumo de manzana de Euskal Herría. Luego Lasarte saluda antes de llegar a la favorita Tolosa. Una ciudad entrañable que fue capital de provincia y que guarda en el Restaurante Frontón dirigido por el genial Roberto Ruíz las mejores alubias del país junto con un plantel de manjares difíciles de superar. Su río, su parte vieja, sus carnavales... Tolosa es una delicia casi tan dulce como los postres del maestro local Gorrotxategi.

Más abajo está el Goierri. Que puedo decir de mi patria adoptiva!!!! Txindoki gobierna mirando a su favorita Beasain, la vagonera. CAF, trenes, Loinatz y duende. El de sus gentes que representan mejor que nadie el caracter amable y encantador de Euskadi. Cerca está la alargada Ataún y la enemiga Villafranca de Oria donde los ecos del disparo a la heroína Yoyes aparecen cada año en fiestas. Si nos dirigimos hasta Nafarroa tenemos que parar en Leitza, cuna de harrijasotzaileak, de pelotaris y, en Etxarri. Pueblos crudos pero honestos y bien preparados para la defensa ideológica.

El territorio más grande de Euskal Herria es Nafarroa que tiene una división tácita entre lo que se cuece de Iruña hacia arriba o hacia abajo. Por su parte sur cercana a Aragón, el sentimiento euskaldún apenas existe y sus pueblos y constumbres poco o nada se acercan a las más norteñas. Garés es una delicia y Olite una maravilla sacada de un cuento de Disney en forma de castillo. La capital de las capitales es Pamplona. Iruña es más que toros y sanfermines. Es lucha rojilla y pamplonica invadida en demasía por la Obra de Escrivá de Balaguer y turistas beodos en Julio. Su plaza del Castillo y sus calles hacen que la sonrisa brote sin necesidad de kalimotxos. Osasuna es su divisa y por mucho Reyno y milongas, el Sadar su terreno de batalla.

Irurtzun y Aralar son el señuelo para llegar a Lekunberri, sobrio pero elegante pueblo a pie de puerto que recuerda al visitante su condición de foráneo. Más arriba el Baztán presume de Elizondo, Etxalar y la frontera con Iparralde. Verde, verde y más verde... Aire puro, oxígeno y buenos chuletones antes de llegar a la Alta Nafarroa con Bera de Bidasoa como culmen y muga franco-donostiarra. Bera, bera, bera cantaban Betagarri. Que belleza natural tan salvaje y furtiva. De poso fuerte y crudo, Bera guiña al Bidasoa que divide Estado, Regiones y Provincias. Hay dos opciones para llegar a Iparralde, o bien por Irún o por la Sareta.

Como tenemos alma pendenciera y bruja, preferimos llegar al país vasco francés por Sara. Pequeño, afrancesado y bohemio, el pueblo mantiene vestigios euskaldunes que mantienen conectada la llama vasca. Axular y sus acólitos están presentes en un campanario que reza "Todas las horas hieren, la última te mata...". Manriqueña fugacidad de las glorias humanas en pleno Iparralde. La magia y el akelarre está en Zugarramurdi, tierra de brujas quemadas y de cuevas repletas de vicios telúricos. El magnetismo de este lugar es majestuoso.

La presencia vasca en el territorio francés tiene a Donibane Garazi y Ainhoa como referentes. El primero tiene incluso aroma compostelano. Empedrado e hidratado por el río, este es uno de los rincones más destacados del Iparralde fronterizo. También Ainhoa y sus casitas rojas ya traspasada la otrora impenetrable frontera de Dantzarinea. La comarca de la Sareta es una delicia y une las antagónicas prácticas de la Nafarroa Baztanera con las de la Francia más euskalduna.

En dirección al mar, hacia arriba, aparecen Baiona y Biarritz sin olvidar Donibane Lohizune; la San Juan de Luz luminosa y turística que tanta historia guarda bajo sus soportales. La popular Baiona se tinta de rojo y blanco sanferminero en Agosto con una fiesta tan multitudinaria como la pamplonica mientras que la elitista Biarritz muestra con altanería su espectacular costa y paseo marítimo en el que surferos y amantes del blackjack y ruleta comparten vistas. Es una obra de arte natural este deleite para la vista que puede ser aún más placentero si se acompaña del delicioso chocolate de Baiona en sus multitudinarias formas y sabores.

Estos no todos, son los lugares que EuskalHerría guarda tras sus montes, sus recursos naturales están muy por encima de muchos territorios y tan sólo en paises tan recónditos como Eslovenia -la euskadi balcánica- se puede encontrar esta sucesión de regalos de la naturaleza tan elegantemente ensamblada al hombre. Pero EH es mucho más; lo son sus gentes que rinden culto a la mesa, a la fiesta, a la bebida, al deporte sano libre de trampas, a lo propio. Siempre a lo propio. Son los mejores anfitriones para quienes les eligen para una aventura y pese a mostrarse recelosos a primera vista, son más honestos que los que dan la palmada en la espalda en el minuto uno. Sus sidrerías, su Herri Kirolak y sus partidos de pelota pero también sus fiestas. Y que fiestas!!!! Si entablas amistad con alguno de estos vascones lo tendrás para siempre porque ellos son tan reales y sinceros como su patrimonio regalado por el planeta. Sin aditivos.